¿Qué es el pasado? Es aquello que nos hace ser o es aquello que fuimos. Una y otra vez nos preguntamos cómo llegamos aquí y miramos atrás. Y hasta a veces nos atrevemos a cuestionar ese pasado. Es imposible imaginar la vida de alguien sin un pasado, personalmente pienso que el pasado determina a la persona, hace a la persona lo que en el presente manifiesta. Todos esos recuerdos, todas esas decisiones, todas aquellas personas que también forman parte de ella aunque ahora ya no los vea más. Y por supuesto, la inalcanzable sensación de imaginar cómo sería todo si un solo momento se hubiese cambiado, si un solo segundo hubiese esperado o si aquello que tanto anhelábamos hubiese acudido en nuestro encuentro.
No poseo la verdad, pero creo que nadie se libera de esos pensamientos. Algunos culparán al destino, otros a Dios, algunos más cargaran ellos mismos con la falta, pero es fácil decir en el presente que ‘quiero cambiar lo que hice’ claro que es fácil, porque si algo te llego a doler o lastimar hoy eres consciente del sufrimiento y daño creado, antes era una posibilidad entre miles y miles y como seres humanos optimistas jamás pensamos que eso nos llegará a suceder. Apuesto que hasta el más pesimista de todos entiende que en algún momento la, llamada, suerte vendría. Sin embargo, no le tengo fe al ‘Que tal sí…’ creo fehacientemente que si no supiéramos las consecuencias que algo tuvo en nuestra vida y volviéramos al pasado con una tabla rasa, con igual memoria que en aquel momento, volveríamos a hacer lo mismo, volveríamos a ‘cometer los mismos errores’. Entonces me pregunto a mí misma ¿De qué sirve arrepentirnos de nuestros actos? Es necesario vivir pensando en el pasado, mirar el camino recorrido para encontrarle soluciones al presente, soluciones que no se van a hallar en nuestra historia. Más allá de esa psicología que habla de nuestros traumas y aquellos actos arraigados en el pasado, no es mucho lo que podamos hacer con el arrepentimiento, y para los que son creyentes no se qué ayuda pueda darnos rezar ave marías y padres nuestros para solucionar el momento actual.
Si de algún modo podemos mirar al pasado, dando un paso al costado, para revisar que es lo que nos tiene inconformes, debemos concluir que el tiempo de solucionarlo es ahora, no ayer, no hace 10 años, no cuando nacimos. El momento más importante para cambiar algo es hoy, sería contraindicado decir que mañana empezaré a cambiar, simplemente es hoy cuando debo decidir si vivo mirando al pasado o si vivo a pesar de todo conmigo y mis errores. Nadie puede negar algún equivoco en su vida, ni los santos, ni los Dioses. Solo que sí creo en el futuro, si creo que mi presente puede mejorar el cambio viene de mí mismo, nadie me puede ayudar y yo ayudo menos a mi vida mirando a un pasado que es imposible cambiar.










